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Nueva normalidad

Se terminó el 2020, año lleno de sorpresas que no pararon durante cada uno de los meses, año bisiesto que nos regaló un día más para reflexionar sobre muchos ámbitos en nuestras vidas, personal y socialmente hablando. Hoy me gustaría que analizáramos juntos las oportunidades que se nos presentaron y los aprendizajes que obtuvimos a lo largo de este tiempo.

Esta etapa puso en perspectiva muchas cosas que quizá nunca habíamos tenido tiempo de analizar con tanta calma. Comprendí los placeres más simples de la vida, encontré maneras de divertirme en casa, descubrí una faceta nueva que ni siquiera sabía que tenía; la cocina. Pero no todo fue miel sobre hojuelas, al principio fue un proceso bastante doloroso, angustiante y de mucha incertidumbre por el futuro incierto que presentaban los medios de comunicación y redes sociales.

La cuestión sanitaria en el país afectó a todos de diferentes maneras; desempleo o sobrecarga de trabajo (sector salud), aislamiento social, afectación en la salud física y emocional, pérdidas familiares, en fin, sin importar hacia donde voltearas, todo pintaba mal para todos. Estábamos en la misma tormenta, pero lamentablemente, no en el mismo barco.

Cada país tomó las medidas que se creyeron mejores para sus ciudadanos; algunos muy estrictos, otros más relajados y el resto tomaron como ejemplo a los que primero padecieron este mal, para replicar las medidas que parecían funcionar. Nadie sabía cómo manejar la situación, ni durante cuánto tiempo sería. Leí en alguna de las tantas notas que circularon por las redes sociales, sobre medidas que se tomaron en algunos países europeos sobre un movimiento realizado por padres de chicos con Trastorno de Espectro Autista, en el que se pedía dejaran salir de sus casas en alguna hora en específico, para poder tomar pequeños paseos y mejorar cuadros de ansiedad que presentaban al inicio de la pandemia.

Durante esta pandemia, en México hubo varios sectores de la población afectados, oficialmente comenzamos a partir de marzo del 2020, aunque son las personas con Discapacidad las que llevan una historia de lucha constante desde antes de esta situación. La desigualdad en oportunidades, pocas plazas laborales y contados lugares de esparcimiento bien adaptados para cubrir sus necesidades es algo con lo que han tenido que lidiar buena parte de su vida. Claro que hemos avanzado, pero aún tenemos mucho por hacer; y durante la pandemia se agudizaron muchos problemas más, que como sociedad tratábamos de solucionar.

En México se dieron recomendaciones a toda la población para un retorno a la nueva normalidad de manera, ordenada, gradual y cauta a las actividades de la vida diaria. Entendamos por normalidad como la cualidad o condición de normal (que se ajusta a las normas o que se halla en su estado natural. En un sentido general, la normalidad hace referencia a aquel o aquello que se ajusta a valores medios).

En este 2021 se nos presenta cómo sociedad, la oportunidad única de adaptar todo nuestro entorno y cada una de nuestras actividades de manera, en ocasiones ingeniosa. Algo que las personas con discapacidad han hecho todo a lo largo de muchos años: luchar contra barreras físicas, sociales y culturales. En estos tiempos difíciles necesitamos la participación de todos para hacer llegar a cada una de nuestras embarcaciones a buen puerto. La capacidad del ser humano para adaptarse es de admirarse, y México siempre se ha caracterizado por la solidaridad de su gente cuando la situación así lo requiere. Durante las fiesta muchos hubiéramos querido estar de viaje, en reuniones familiares, salir con los amigos, conocer nuevos destinos, pero es tiempo de reflexionar y analizar lo que es mejor para todos, dejemos de pensar individualmente y evolucionemos como sociedad. Hagamos que el esfuerzo del personal de salud no sea en vano, que todas las personas puedan disfrutar pronto de sus actividades favoritas sin poner en riesgo su vida y la de los que lo rodean.

Usemos cubre bocas, lavemos las manos seguido, mantengamos sana distancia, limpiemos superficies las veces que sean necesarias, adaptemos todo, a una nueva normalidad que incluya a todas las personas sin importar sexo, religión, color de piel, apoyo funcional, etc. Hagamos que este viaje sea más ligero para todos.

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