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La máscara de colores y sonrisas de la discriminación.


Tal vez lo desconoces, pero la discriminación presenta cierta dualidad que pasa desapercibida y nos lleva a generar conductas incorrectas, cuando las traigo a colación la gente se justifica con la frase -“Es que a mi nadie me enseñó a tratar a una persona con discapacidad”-; si bien es cierto que nadie nos enseña, tampoco tiene mucha ciencia, pero no te preocupes, en este artículo sabrás descubrir a La Discriminación disfrazada de “Buena Intención”

1) Favoritismo sin precedentes:

“Ay dale chance… (porque tiene Síndrome de Down)”, “Que entre gratis… (así no busco una estrategia para comunicarme con el sordo)”, “Deja que haga lo que quiera… (porque me da miedo interactuar con él porque tiene discapacidad)”, “¡Si a todo! (soy bien buena onda porque tiene discapacidad)”

No, no, no y no... En otras palabras, esto es Condescendencia y es la ganadora del primer lugar en la categoría de Discriminación Positiva, si querido lector, esta es la dualidad que mencionaba al inicio de este escrito. Conoces y eres consiente de la Discriminación Negativa, aquella que es ofensiva, agresiva, y es ejecutada con dolo, pero existe otra forma muy bien disfrazada, una que pasa desapercibida y usa una mascara de colores y sonrisas, si, la de la “Buena Intención”, esta es la Discriminación Positiva, la que te hace actuar en exceso “Buena onda” con la persona con diversidad funcional.

2) Apodos sin cariño:

Cuando utilizas terminología “amable” para referirte a una persona con diversidad funcional, como “es un niño especial”, “con capacidades diferentes”, no estás usando referencias afables aunque creas que así es, incluso cuando te diriges con “apodos cariñosos” a un adulto como nombrarlo en diminutivo porque consideras que su madurez no alcanza la tuya justificada por su condición de vida; como decir “si mi amor” (con tono de bebé) , “háblale a Juanito” (que es un hombre enorme); lo que realmente estás haciendo es excluirte y/o excluirlo, pues has dejado de ver a la persona y sólo estas haciendo referencia a la discapacidad.

La terminológica correcta es Persona con Discapacidad, y solo deberás ocuparla cuando sea necesario. Cada persona tiene un nombre para ser llamado y reconocido por los demás.

3) Si no te veo, no existes:

Cuando vas caminando por el supermercado, por la calle o dentro de un contexto te encuentras con una Persona con Discapacidad, evades la mirada para que “Ay pobrecito, que no sienta que lo estoy viendo…” entonces, mejor ni la ves, y así es como le quitas lo poco de dignidad humana que quedaba en tu interpretación de “amabilidad”.

Analízate, vas por la vida mirando a la gente, manteniendo la mirada si algo te llama la atención, tal vez la persona te parece atractiva, peculiar, quizás te gusta su atuendo o no, ¿Por qué tiene que cambiar cuando la persona tiene tal o cual discapacidad? Una vez más miraste la condición no a la persona.

4) Síndrome del superhéroe:

La ayuda excesiva, no ayuda y menos cuando se trata de una persona con discapacidad, solemos pensar que estar ayudando constantemente a la movilidad, a la ejecución y a la interacción, son acciones correctas, pero no es así, es de nuevo a discriminación con su máscara de colores y sonrisas. Si tú ayudas a una persona sin que ella te lo pida estás privándola de su autonomía y de su individualidad; y tus acciones están dando el mensaje: “Te ayudo porque no sabes/ no puedes”. ¿Te identificaste con alguno? A partir de mi punto final de este texto, ya no podrás actuar sin pensar, por el contrario, tendrás un nuevo panorama y logarás libérate de la discriminación manipulándote tras el pensamiento “Lo hago con buena intención”

Que tus buenas intenciones sean repartidas con todas las personas sin atribuir un porque… después de llevarla a cabo.

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