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Fuimos iguales y nadie lo notó

Actualizado: mar 8


Esta historia tiene lugar en el año 2020, un año de tiempo pasado, donde todo cambió, un año donde todos fuimos iguales y nadie lo notó.


Una pandemia azotó al planeta Tierra, un virus amenazaba con extinguirnos; hubo quienes lograron sobrevivir, pero las secuelas de la batalla no permitían olvidar ese momento; algunos mencionaban alteración en la memoria como si se hubieran afectado las funciones cognitivas, otros tuvieron que bajar las revoluciones con la que vivían sus vidas pues la falta de aliento los aletargaba y no podían seguir el ritmo de los demás… entonces todos aprendieron a tener que ir más despacio.


Todos a sus casas sin poder salir, por fin me sentía en igualdad de condiciones, todos queriendo salir, pero sin la oportunidad de hacerlo, tener que permanecer, en contra de tus deseos, dentro de tu casa; por supuesto que al principio todo era felicidad en los hogares, pero eventualmente la desesperación, la ansiedad y la depresión aparecieron, en ese entonces, todos compartíamos las mismas emociones, ya no era el único que pasaba por eso.


Me encontraba sentado frente a la ventana, observando el poco movimiento del exterior, aquellas personas que lograron salir, se les veía inseguras, tratando de no tener contacto con nadie, si alguien hablaba el otro respondía una evasiva y se alejaba, era como estar viendo la historia de mi vida.


A principios de ese año, todos se veían de forma extraña entre sí, como si todos fueran extraterrestres de diferentes galaxias, se notaba el miedo en sus ojos, si te acercabas demasiado a alguien podías contagiarte y morir; esta vez si era real, no como mis compañeros del colegio con su jugarreta para no infectarse de lo mismo que yo, ¿infectarse de qué? yo no estaba enfermo, ahora muchos de ellos sí lo estaban y no era cuestión de juegos el tener que mantenerse lejos de sus seres queridos.


Era complicado poder comunicarse verbalmente, ese cubrebocas impedía que los demás entendieran todas las palabras, eventualmente optaron por menos palabras y mas señalización o movimientos corporales que permitirán dar el mensaje “gracias, si, no”, un idioma que me era familiar y con el que ahora me sentía cómodo.


Por fin me sentía pleno y seguro, todos éramos iguales, nadie eligió esa vida, pero a pesar de ello debían aprender a adaptarse y a vivir con los recursos que tenían o podían conseguir. La tecnología jugó un papel importante, todos desde casa estudiaban, trabajaban y se comunicaban, estaban extasiados, claro, ahora era la mejor forma de comunicarse y vincularse con los demás; para mí, prácticamente, siempre fue la única.


Muchas personas perdieron sus empleos y les fue realmente difícil encontrar uno nuevo; nunca fue tan complicado encontrar trabajo, no había vacantes disponibles, la paga era miserable, las condiciones laborales arriesgaban la salud, incluso llegó a ser casi imposible poder llegar al otro destino pues el transporte público nunca había sido tan inaccesible. Esta crisis era nueva para algunos y representaba una amenaza para su estabilidad económica, si he de saber yo de eso…


Si has leído bien, habrás notado que las circunstancias a las que se enfrentó el mundo entero, yo las viví antes, durante y seguramente la seguiré viviendo después.


Tengo discapacidad, no importa cual, ponme la etiqueta que tú quieras, de todas formas, cualquiera encaja bien con la historia que te conté y lo maravillosa de ella, es que tú encajaste también, por fin fuimos iguales y nadie lo notó.


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