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¡Feliz aniversario, Lengua de Señas Mexicana!

El 10 de junio es una fecha muy importante para nuestro país, ya que en 2005 la Lengua de Señas Mexicana (LSM) fue reconocida oficialmente como lengua nacional.

La lengua de señas es la lengua materna para las personas sordas. Se trata de una lengua viva, dinámica y en constante evolución que responde a la cultura e identidad de la comunidad a la que pertenece.





La Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, publicada el 30 de mayo de 2011, señala que la LSM es la “lengua de una comunidad de sordos, que consiste en una serie de signos gestuales articulados con las manos y acompañados de expresiones faciales, mirada intencional y movimiento corporal, dotados de función lingüística, forma parte del patrimonio lingüístico de dicha comunidad y es tan rica y compleja en gramática y vocabulario como cualquier lengua oral”.

Para quienes no están inmersos en el tema es común pensar que las lenguas de señas son universales, sin embargo, como dice la Ley General, la LSM es tan rica y compleja como cualquier lengua oral, por lo que tiene variantes, regionalismos, neologismos y está en constante cambio.


En el caso de entidades fronterizas, como Chihuahua, hay regionalismos que presentan algunos elementos de las lenguas de señas más próximas, como es el caso de la Lengua Americana de Señas (ASL) de los Estados Unidos. También, las innovaciones tecnológicas han traído múltiples beneficios a la comunidad sorda, por la facilidad de comunicarse empleando videos, además del texto.

Las personas sordas en ocasiones emplean señas naturales desarrolladas en el hogar, con la interacción de sus familiares y seres cercanos, y no necesariamente utilizan las señas propias de la LSM que han sido adoptadas por la Comunidad de Sordos de México.

A pesar de que algunas personas sordas desarrollan la lectura labial, es limitada la comprensión del mensaje pues, en períodos prolongados, produce un desgaste físico e intelectual por parte de la persona sorda, por ello el uso de la LSM es más amigable, ya que el campo visual de las señas es más amplio y permite transmitir conceptos completos.

El reto de la inclusión comienza en garantizar que los centros educativos estén a la altura de los derechos que las personas sordas merecen ejercer a plenitud. Hablamos de la educación por su trascendencia, no solo por ser uno de los derechos humanos fundamentales, sino porque es un ámbito prioritario, después de la familia, para la adquisición de las habilidades comunicativas mínimas que le permitan comunicarse con el mundo y luego, el entorno, donde la LSM sea una constante para comunicarnos en cualquier ámbito de la comunidad, por eso necesitamos voluntad y acción, para una mejor comunicación.


M.H. Irlanda Martínez Durán


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